Puede definirse como un proceso de acumulación de capacidades con el fin de mejorar de manera colectiva y continuada el bienestar económico de la comunidad.  Esta noción de capacidad de desarrollo se refiere tanto a las circunstancias de la economía territorial como a las de sus actores socioeconómicos e instituciones. 

Las capacidades de una economía territorial se refieren a sus recursos actuales y potenciales, los cuales pueden ser materiales (físicos, medioambientales, de infraestructura), financieros, o intangibles (cualificación de los recursos humanos, cultura local de desarrollo, etc.).  Estos recursos pueden también ser clasificados como endógenos, esto es, propios del territorio en cuestión; o exógenos, es decir, captados del exterior (como subvenciones, inversiones externas, aportaciones de la cooperación internacional, etc.).  También podemos diferenciar otras dos facetas importantes como lo son la disponibilidad de los recursos básicos (recursos humanos cualificados, recursos financieros, infraestructura y equipamientos colectivos), la cual puede ser medida a través de indicadores; y el dinamismo de tales recursos para fortalecer la economía local, lo que depende de la movilización de los actores locales.

Las capacidades de los actores se refieren a sus aptitudes para movilizarse frente a situaciones adversas; para innovar y llevar adelante nuevos emprendimientos empresariales; para pensar y actuar de forma estratégica, a fin de cooperar, negociar, organizarse y llevar adelante iniciativas.  Estas aptitudes o capacidades pueden también ser contempladas en las instituciones existentes.  Las capacidades humanas e institucionales son las que hacen que territorios que poseen dotaciones de recursos bastante similares en cantidad y calidad, alcancen resultados de desarrollo diferentes.  Así pues, las capacidades de animación y gestión de los actores e instituciones son, conjuntamente con las capacidades para innovar y emprender de los dirigentes de las empresas, factores cruciales en las iniciativas de desarrollo local.

Todo ello se encuentra condicionado, sin duda, por factores de contexto tales como la estrategia nacional de desarrollo, la inserción en el contexto internacional del territorio, su historia, el marco político y jurídico, etc.  Finalmente, las capacidades para suministrar servicios de desarrollo de calidad, para orientar y movilizar las instituciones educativas y de capacitación para el desarrollo territorial; y para promover redes asociativas o vinculaciones estratégicas entre actores, socios o colaboradores.